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Manuscrito cuervo . Nº 7. Max Aub . 1999.

Manuscrito cuervo . Nº 7. Max Aub . 1999.

Reseña

AUB, Max.
Manuscrito cuervo.
Colección Biblioteca Max Aub. Nº 7. 1999.

El volumen empieza con un excelente estudio introductorio de José Antonio Pérez Bowie (págs. 13-41), que aclara perfectamente las premisas que es oportuno conocer antes de afrontar la no fácil lectura de Manuscrito cuervo (MC), publicado por primera vez en 1952 en el tomo tercero y último de Sala de espera. La segunda edición, con un gran número de correciones del autor, se publicó tres años más tarde, en 1955, en el volumen Cuentos ciertos.

Aub lo redactó a la vez que escribía Laberinto mágico y algunos relatos breves, como El limpiabotas del Padre Eterno, Historia de Vidal, Los creyentes, etc. que tienen en común, con MC, el tema fundamental de la experiencia amarga y desconsoladora que sufrió el autor en algunos campos de concentración en Francia y Argelia (Roland-Garros, Le Vernet d’Ariège y Djelfa), después de la guerra civil española. La iteración del tema –se puntualiza en seguida en el estudio introductorio- se justifica por representar en realidad "una búsqueda obsesiva de la forma a través de la cual canalizar y transformar en material literario unas experiencias demasiado cercanas y dolorosas", que supusieron para el autor "la quiebra de su confianza en un proyecto humanístico basado en la posibilidad de una convivencia entre los seres humanos presidida por la razón y la tolerancia" (pág. 13). Algo más adelante, en la misma página, se observa que "Max Aub quedó indefectiblemente marcado por esa tapa de su existencia", como, por otra parte, les ocurrió a otros escritores que sufrieron la parecida, pero, en realidad, aún más terrible experiencia de los lager de exterminio: piensése, por ejemplo, en el escritor italiano, de origen judío, Primo Levi, deportado a Auschwitz, autor del célebre libro Se questo è un uomo, que se suicidó en 1987, probablemente porque, después de tantos años, todavía no había podido exorcizar a los tenaces fantasmas que el lager le había suscitado.

En su Introducción, José Antonio Pérez identifica, con gran clarividencia, una serie de aspectos esenciales en la obra de Aub y en particular en MC. Volviendo al problema de la forma, subraya que en "una obra literaria como la de Aub, concebida como un permanente combate con el vehículo expresivo y en donde cada nueva pieza se presenta como un territorio conquistado a la trivialidad, puede afirmarse que Manuscrito cuervo constituye uno de los más acabados paradigmas de esa actitud" (pág. 14). A ese concepto de la escritura como combate, van asociadas en el escritor "la capacidad que tienen sus mensajes para no dejar indiferente al lector" y la "pasión por la escritura, que le condujo a una investigación exhaustiva de las posibilidades de la misma y al rechazo de las vías excesivamente transitadas" (ibíd.). El compromiso en el arte de la escritura es consecuencia en Aub de su compromiso para con la Humanidad, de la cual se siente parte integrante y cuyas angustias existenciales comparte.

Puesta de relieve la "falta absoluta de certezas" (pág. 15), típica del universo narrrativo aubiano y reflejada en la imagen recurrente del laberinto, común al universo borgiano, el estudioso observa que dicha falta de certezas, que puebla la obra de Aub de individuos desorientados, le induce a menudo a utilizar "estrategias desrealizadoras, tendentes a marcar distancias frente al dramatismo de los acontecimientos presentados" (ibíd.). Esas estrategias están presentes también en MC, donde Aub las adopta con el mismo fin.

Las experiencias de desarraigo y muerte que el escritor vivió en los campos de concentración tuvieron en su obra un impacto fortísimo, causando la casi "indecibilidad" de esas vicisitudes. Desde los primeros días de su estancia en los campos de Vernet y Djelfa, Aub fue consciente de que debía dar noticia del mundo de horror e irracionalidad del que había sido testigo y efectivamente apuntó, en condiciones difíciles, todo lo que pudo. Luego, en septiembre de 1942, cuando fue posible huir del infierno de Djelfa, en el mismo barco que le conducía a México empezó a redactar un primer texto inspirado en los sucesos de los campos: tal era la urgencia de comunicar lo que había visto. Ese primer texto, Campo francés, inédito hasta 1965, fue, sin embargo, un guión cinematográfico, donde las imágenes tenían la absoluta preeminencia sobre la "indecible" realidad de los hechos.

La temática "concentracionaria" no prudujo sólo Campo francés: como ya se ha anticipado, engendró también novelas cortas, un texto teatral, Morir por cerrar los ojos (1944), refundición del mencionado guión, todavía inédito, y la obra lírica Diario de Djelfa. Desde luego prudujo también MC, "pequeña pieza maestra…texto definitivo cuya complejidad de niveles abre el camino a una pluralidad de sentidos" (pág. 22).

En el párrafo titulado Manuscrito cuervo: una estructura compleja, el prologuista desplega sus mejores dotes analizando la obra en cuestión. Después de subrayar que MC representa un camino nuevo, donde Aub se aleja de "otros intentos precedentes rechazando a la vez la objetividad documentalista del guión cinematográfico, la dialéctica entre individuo y entorno que articulaba la estructura de su pieza teatral, la vertiente subjetiva del enunciado lírico o las diversas estrategias narrativas" (pág. 23), aclara que ahora "la opción es …un tratamiento desrealizador…que se traduce en una visión extrañada, en un mundo distorsionado" (ibíd.). Se trata de un universo que "se caracteriza por la total subversión de los postulados más elementales de la lógica y se presenta inscrito en el territorio de las alucinaciones o de las pesadillas" (ibíd.), al cual no debió de ser ajeno Quevedo, sobre todo el de los Sueños. Se identifican y se analizan luego cinco "circuitos comunicativos", con relativos emisores, mensajes y receptores, sobre los cuales se levanta la poderosa estructura del texto; se pone de relieve "el estilo aséptico y neutro de las monografías científicas" (pág.29) que MC asume y la vez la ironía que "se manifiesta…en un nivel intertextual mediante el procedimiento de la parodia" (ibíd.). Por fin se señala la "reducción al absurdo", única manera, según el convencimiento del autor, mediante la cual "resultaba posible abordar la comunicación de aquella experiencia" (pág. 32). Es muy significativo que en la "reducción al absurdo" del enredo de MC, cuyo narrador es el cuervo Jacobo, la obra coincida con la película de Roberto Benigni, La vita è bella, donde se cuenta una trama que igualmente se desarrolla, en gran parte, en un campo de concentración. Las situaciones presentadas, alejadas del concepto común de lo real, asumen a menudo el perfil de lo absurdo. En la Presentación del relativo guión, el director así se refiere a su pélicula: "…ne è uscito fuori un film fantastico, quasi di fantascienza, una favola in cui non c’è niente di reale, di neorealista, di realismo".

Se ha observado también que MC representaría la metáfora "del fracaso de la escritura enfrentada a la tarea de transmitir una experiencia de irracionalidad y barbarie" (pág. 33). La obra, sin embargo, sabe comunicar mensajes importantes y positivos, como la condena implícita de la guerra y la esperanza del autor en un mundo donde no existan diferencias entre los hombres, basadas en razones raciales o religiosas, necesidad que el escritor, de origen judío, sentía fuertemente. Otra esperanza, por fin, aflora en la obra y el prologuista no omite señalarla: que la literatura y el arte en general, recursos que el hombre tiene para conocerse mejor, representen cada vez más "uno de los caminos posibles para alcanzar la salida del laberinto" (pág. 39) en el que se encuentra el género humano.

Después de esta larga presentación del importante ensayo introductorio de José Antonio Pérez Bowie, vamos a examinar el texto de MC (págs. 45-169), cuya portada depara algunos elementos interesantes. En primer lugar se atribuyen "Edición, prólogo y notas" a cierto "J. R.

Bululú, cronista de su país y visitador de algunos más" (pág.45). En la nota relativa se observa que el apellido del editor contribuye a dar al texto, "desde el principio, una dimensión irónica" puesto que "Bululú era el comediante que actuaba en solitario, imitando con su voz la de los diversos personajes de la comedia representada" (nota 1, pág. 173). Acaso el apellido del editor ficticio aluda también a la síntesis de las voces de los internados que el autor real representa en la obra. En la dedicatoria que sigue se menciona a Jacobo, o sea el cuervo, "narrador no fiable" –como se define en el estudio introductorio ( pág. 24)- y el campo de Vernete, donde se desarrolla el cuento. Por fin se alude al traductor, Aben Máximo Albarrón, -clara deformación humorística del nombre del autor real- que hubiera vertido la obra "del idioma cuervo al castellano" (pág.45).

En el Prólogo se acude a un antiguo expediente literario: se simula el hallazgo casual del manuscrito que contiene el texto de la obra, cuya traducción se va a publicar. En el caso en cuestión es el editor ficticio que declara haber encontrado en su maleta, "en los últimos meses de 1940…un cuaderno que no había puesto allí" (pág.46). Contenía, desde luego, "en lengua corvina", la Historia de Jacobo, el cuervo narrador, ya desaparecido, cuyo propósito evidente "fue escribir un tratado de la vida de los hombres, para aprovechamiento de su especie" (pág. 47). Del manuscrito, en el cual va un índice que "promete más de lo que el texto da" (ibíd.), se facilita una cuidadosa descripción que imita burlescamente las al uso de las ediciones filológicas. El Prólogo reproduce también, una "inscripción corvina" (ibíd., nota 2): aflora aquí otra cara de lo absurdo, esta vez en clave exclusivamente humorística.

En este marco extravagante, casi del todo carente de lógica, donde un cuervo "académico" desempeña el papel de narrador de los acontecimientos de un campo de concentración, con el fin de "evitar que la ilustre raza cuerva caiga en los mismos defectos" (pág 57) que los hombres, objeto de su observación, se desarrolla pues la trama de MC, cuento sui generis. Casi todo contribuye humorísticamente a desacreditar la "comunicación académica" que la obra -en la lógica de Jacobo- oficialmente asume: la actitud de arrogante superioridad del cuervo que mueve a risa ("Me propongo estudiar aquí una casta primitiva (se sobrentiende: la de lo hombres), netamente inferior, que la casualidad me ha dado a conocer", ibíd.); el método pueril, del todo exento de bases científicas, que él, a pesar de sus aires académicos, escoge para estudiar al género humano (si limita a observar un reducido número de seres que, además de todo, por vivir en condiciones muy peculiares, son escasamente representativos de la Humanidad); el modesto conocimiento que revela de casi todas las cosas de las cuales trata. El autor real, desde luego, se da cuenta perfectamente de todo eso, que forma parte de sus estrategias narrativas: quiere entretener al lector para que pasen los múltiples mensajes que desea transmitirle. Y éstos se asoman con frecuencia, atañendo varias cuestiones y problemas. En primer lugar, naturalmente, la crítica, casi nunca directa, de la lógica perversa del campo de concentración, hasta en sus aspectos menores de vida diaria, como, por ejemplo, el de la ducha colectiva, donde un uniformado les grita a los internados: "-¡Mójense! ¡Enjabónense! ¡Enjuágense! ¡Séquense! –para refrescarles la memoria. Hácenlo todo de prisa y mal, muchos no alcanzan a seguir la velocidad del rito; protestan en vano" (pág. 75). Al cuervo narrador se le escapa, obviamente, el real sentido de lo que observa y cree que el uniformado grite para "refrescarles la memoria" a los hombres bajo la ducha, "incapaces de obrar con iniciativa" (ibíd.). Como siempre, la moraleja del episodio, con la condena implícita del campo de concentración bajo todos los aspectos, tiene que sacarla el lector.

A la cuestión hebraica, sin mencionarla, Aub hace referencia a través de observaciones brevísimas, como ésta, pero cuyo mensaje es de gran impacto: "Los hombres se aprecian y consideran según el nombre: si se llaman Abraham, Moisés o Isaac valen menos que François, Whilhelm o Winston" (pág. 100). Igualmente impone reflexión lo poco, pero eficaz, que se dice acerca de las fronteras: "Sépase que frontera es algo muy importante, que no existe y que, sin embargo, los hombres defienden a pluma y pico como si fuese real" (pág. 104).

Consideraciones de vario tipo, con relativos mensajes, se encuentran en la obra acerca de argumentos de toda clase: sobre la vejez ("¡Qué espantoso es un hombre viejo! Me doy cuenta de lo difícil que resulta explicar el efecto del tiempo en el hombre", pág. 74), el trabajo, el dinero, las jerarquías, la imaginación, las armas, la muerte, la libertad, la política, los médicos, etc.y a menudo no van exentas de punzante ironía, que es un trato irrenunciable del estilo aubiano. Tratando, por ejemplo de los médicos, Jacobo comenta: "He oído decir que en Norteamérica…un negro no puede ser médico de blancos y viceversa". A renglón seguido la salida fulminante: "En la URSS están prohibidos los médicos trozkistas" (nota 87, pág. 81).

La parte final de MC, titulada Algunos hombres (págs.154-169), es la que más abiertamente descubre la estrecha relación con la realidad diaria que Aub vivió en el campo de Vernet. Presentada bajo la forma de "fichas de unos cuantos, escogidos al azar" (pág. 154), reúne una serie de retratos de internados a quienes el autor, se supone, conoció personalmente. En los breves esbozos emergen luces y sombras de los retratados o de las personas que, de alguna manera, tuvieron relación con ellos o con su deportación. Por ejemplo en el primer retrato, el del francés Julien Altmann, se le echa a su portera, que lo denunció por razones mezquinas, la culpa de su captura (pág. 154) Del retratado sucesivo, un conde polaco, se apunta, entre otras cosas, que "Desprecia a sus compañeros" y que "es fascista" (págs. 154-55). Del primer español que se encuentra, se anota: "De los pocos que no protestan. Comunista. Se pasa el tiempo cantando. Su única preocupación: conseguir una guitarra" (pág. 156). De otro español, diplomático muy elegante, se afirma que "Siéntese mártir… los guardias lo tratan con respeto. Se siente importante y es feliz" (pág.158). Del catalán Juan Gómez se subraya que es "buena persona", pero "bobo" (pág 161). El escritor sabe apreciar a los buenos, aunque bobos, no aguanta, en cambio, a los que se dan importancia, que desprecian a los demás, que se sustraen al trabajo común, que hacen chanchullos para conseguir algo. Sólo en parte resulta positivo el juicio que da de un grupo de comunistas, inseparables, quienes lucharon en España en las Brigadas Internacionales. Aprecia su solidaridad, pero –añade- "en el momento en el que uno del grupo no está conforme con el sentir de la mayoría, lo expulsan acusándole de lo peor; lo ignoran como si fuese apestado" (pág. 168). Claro que el socialista Aub, sumamente tolerante y democrático, no puede compartir la conducta de los inseparables y lo da a entender con la acostumbrada franqueza.

Por fin, vamos a hablar del Epílogo, titulado De "Cadahalso 34" a Manuscrito Cuervo: el retorno de las alambradas (págs. 187-255), de José María Naharro-Calderón. Se trata de otro texto crítico importante, que sobre todo aporta un notable número de datos, noticias, fotos y documentos para entender a fondo las circunstancias y el medio en el que se fraguó MC. Por eso, al igual que el estudio introductorio, es oportuno que se conozca antes de empezar la lectura del cuento.

De particular interés el párrafo titulado Max Aub ¿comunista?, donde se aclara esa vieja cuestión, estableciendo, sin duda alguna, que el escritor, aun colaborando con los comunistas en ciertas ocasiones, fue siempre y exclusivamente socialista, como, por otra parte, se deduce claramente de MC. Los dos párrafos que siguen dan cuenta, con riqueza de detalles, del período de deportación del escritor, de Le Vernet a Djelfa.

En la parte que se titula Manuscrito cuervo: la imposibilidad de escribir (pág. 220) encontramos un primer análisis del texto, que se va a reanudar más adelante. Desde el título mismo se reafirma esa "imposibilidad de escribir" ya puesta de relieve en el estudio introductorio y, en relación al "mundo inabarcable e indecible de los campos", se subraya "la incapacidad de Aub para desentrañar y reconstruir a posteriori sus propias versiones de lo observado" (pág. 222). "Se trata de un material" que obsesiona al escritor "y del que nunca podrá ocultarse" (ibíd.). Además "Bajo la parodia quijotesca del complejo juego de cronistas, manuscritos, traductores de Manuscrito Cuervo, se asoma también la crítica hacia la pasividad intelectual francesa que permitió los excesos de los campos y su desembocadura en el régimen de Vichy" (pág. 223). Al "complejo juego" en el que se basa MC ya se ha aludido en las páginas anteriores; aquí importa poner de relieve la crítica hacia la intelectualidad francesa y desde luego el gobierno socialista de ese país por las razones indicadas. El argumento es recurrente en MC, desde el mismo Prólogo, donde el autor sarcásticamente agradece al ministro del Interior Roy, "socialista como yo" (pág. 48), su deportación en el campo de Vernet.

En las páginas 241-45 se transcribe un poema de Aub de noviembre de 1941, donde con el término "cadahalso" se alude a la barraca del campo C, en la que, en 1940, estaba internado Aub. Según Naharro-Calderón se trataría "del primer indicio del proyecto de Manuscrito Cuervo" (pág. 245). A propósito de los internados que el escritor nombra en MC, el estudioso observa que "Si Aub muestra ecuanimidad hacia sus personajes, existe una excepción: los soplones, como prueba del daño que sufrió a través del rumor y la calumnia" (pág. 247). Daño gravísimo que le acarreó muchas consecuencias negativas, entre ellas –y no fue la menor- la imposibilidad de "volver a Francia en condiciones "normales" hasta 1958" (pág. 253).

Al final del estimulante ensayo de José María Naharro-Calderón se encuentra esta inteligente reflexión, que nos parece la conclusión más oportuna también para nuestro trabajo: "Manuscrito Cuervo no ha evitado que la historia se repita, pero su lectura sí debe hacernos reflexionar sobre las causas de su retorno, sobre ese "algo más" que se nos escapa y que apunta a la inercia ignominiosa a la que Aub pudo escapar y ante la que tuvo la fuerza y el ánimo de levantarse como persona y como escritor" (págs. 254-55).

Lucio Basalisco

Precio: 15 €
(IVA incluido)
Last Updated: lunes, 06 septiembre 2010 06:54
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